sábado, 29 de agosto de 2015

Ciudad Rodrigo

   Viernes 21. A las 21h llego a Ciudad Rodrigo y me encuentro con mis amigos en unos jardines junto el río donde llevan toda la tarde refrescándose por fuera y por dentro. El sitio es un oasis, la temperatura perfecta, y con el dia de kilómetros y de calor que llevaba, estuve a punto de dar una carrera y saltar a ese rio que me llamaba a gritos, pero como íbamos a salir y era algo tarde, con mucho dolor dejé el baño para el día siguiente. Después de una ducha fuimos al centro, cena en una terraza de la plaza del Ayuntamiento y después a otra terraza donde había actuación de una banda de blues. Por último fuimos a otra terraza a escuchar a un monologuista local al que le queda una ardua tarea por delante si piensa seguir en esto.

   Sábado. Desayuno con churros y después visita turística empezando por un paseo caminando por encima de la muralla que rodea la ciudad y desde la que hay una preciosa panorámica. Después a callejear por la zona interior, con calles adoquinadas, edificios de piedra y muy monumental. Ya me habían avisado nuestros anfitriones pero aún así me ha sorprendido Ciudad Rodrigo, es muy bonita. Y cómo se tapea madre mía: morros, barbada, lomo, pinchitos, jeta y un largo etcétera de casquería, carnes y embutidos de alta calidad, todo a muy buen precio y servido con gran amabilidad. Para esa noche Pilar y Fran habían reservado en un restaurante un cordero lechal y algunos entrecotes. El cordero nos dejó maravillados a todos, espectacular. Veinte minutos después de que todos hubieran acabado yo seguía devorando cordero y con los huesos que había en mi plato casi se hubiera podido recomponer un esqueleto al completo. Luego vinieron las copas y los bailes en una noche en la que nos reímos muchísimo.


   El domingo tocó visita al interior de la catedral guiados por Ana, prima de Fran y que es la guía oficial, que nos deleitó con sus explicaciones en un tour solo para nuestro grupo y en el que nos contó toda su historia y un sin fin de curiosidades que encierra esta preciosa catedral. Después unos aperitivos para no faltar a la costumbre, comida en casa y un poco de relax.


   Me ha encantado Miróbriga Augusta (nombre romano de Ciudad Rodrigo y de complicada pronunciación según la hora del día).  A destacar el precioso y monumental casco antiguo, el río Águeda, grande y limpio, que bordea la ciudad y que atenúa los calores del verano castellano y donde la gente pasa el día al fresquito en los sombríos jardines que hay en su ribera y por último su gastronomía, el variado y suculento tapeo a muy buen precio y sus carnes de gran calidad.

































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