De los dos días de camino de Chamonix a Asturias paré el primero para pernoctar en el aparcamiento de un área de mesas y barbacoas en una zona residencial cerca de Tulle (pongo foto) muy tranquila y bonita. Al día siguiente pasé por Burdeos y entré en el casco urbano para ver un poco la ciudad. El segundo día pernocté en el camping Oliden cerca de San Sebastián, pequeño, con un Carrefour a 200 metros que me vino muy bien y de trato agradable y correcto. Qué ganas tenía de esto último viniendo de Francia, avisado está quien piense ir de camping a tierras galas, aunque parece que era yo de los pocos que no lo sabía.
La estancia en Asturias ha sido de tres días de buen comer, como no podía ser de otra manera por estas tierras, de buen tiempo afortunadamente y de inmejorable compañía. Inolvidables la riquísima tortilla y los chipirones en su tinta en ese sitio tan peculiar y auténtico de Gijón que he conocido en esta ocasión, una caseta de metal de las que ponen en las obras situada en una parcela junto al paseo marítimo, con mesas largas para compartir, con un camarero famoso por su carácter y una carta de cocina casera digna de alguna estrella Michelín. Sitio peculiar donde los haya. Y otro gran descubrimiento para mí, las Caldas, preciosa aldea donde casa Eleuterio se encargó de dar placer a nuestro paladar. En fin, lo de siempre, la maravillosa Asturias. Gracias por todo Laura, te espero en Màlaga pronto.

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