Viernes 14. Cuando llegué el martes a Chamonix el tiempo predecía lluvia para dos o tres días, así que el miércoles que aún hacía buen tiempo salí a las 8h para hacer la subida en teleférico a la Aiguille du Midi, un pico afilado (la aguja del Midi) de 3.842 metros. La subida impresiona bastante y en el tramo final sube casi en vertical, pegado a la pared de roca y cuando miras hacía abajo, pues bueno, las cara de más de uno era un poema. Arriba, el paisaje es de lo más impresionante que he visto en mi vida, aquí pongo fotos. Si los glaciares vistos desde abajo son bonitos, desde arriba más aún. Había gente haciendo escalada y lo que no me podía esperar y que me dio un susto enorme es que mientras estaba haciendo fotos desde uno de los miradores, apareciera un escalador justo delante mía (vamos, que me tuve que apartar para que pasara) y saltara la barandilla hacia la terraza tan tranquilamente. Había también un grupo de monjes induístas, la mayoría en chanclas con el frío tan grandísimo que hacía, que llevaban con mucha simpatía la sorpresa y las sonrisas que iban generando a su paso. Eran muy divertidos. También alguno sacó un hueco para hacer sus rezos o su meditación. En una de las terrazas había un bar y pude tomarme una heineken, heladita claro está. Lo malo vino a la bajada, que aunque hice la visita rapidito para poder hacer otra subida, la de la cueva que hay dentro del glaciar, pues había mucha gente para bajar y tuve que esperar una hora. En la mitad del trayecto, que hay un cambio de cabina, puedes bajarte a pasear y ahí es donde vi una parejita de burros con los que se reía la gente muchísimo porque sabían posar para las fotos a la perfección, cuando alguien se ponía delante de ellos de rodillas con una cámara, se quedaban quietos y cuando se levantaba, el burro seguía andando lentamente hasta que otro fotógrafo se ponía de rodillas y el burro se volvía a parar y a posar mirando a la cámara. Evidentemente los burros se ponían de galletas como el kiko, eso lo explicaba todo: el burro sabía que después de cada arrodillamiento podía venir algún suculento bocado de los más variados países de origen, por eso esperaba tan atento. Más que un posado, era intriga.
Al bajar fui rapidamente a lo de la cueva pero ya era tarde, había cerrado antes de su hora por el mal tiempo. Los de la parcela de al lado, madrileños y con los que he hecho muchas migas, sí fueron y dicen que no me he perdido nada del otro mundo, muy artificial todo, pero bueno, yo quería ir de todos modos. Lo que sí tengo clarísimo es que acerté en el orden, lo de la aguja del Midi es de lo màs bonito e impresionante que he visto en mi vida.
Anoche empezó a llover hasta este mediodía, que he aprovechado para subir andando 500 metros de desnivel hasta el glaciar que se ve desde el camping, pero nada màs comenzar empezó a llover y he hecho una ruta preciosa por el bosque lloviendo. Ver la pared del glaciar desde unos 200 metros ha sido impresionante, ahora pondré alguna foto.
Sábado 15. Sigue lloviendo. Llevo desde esta mañana de bricolaje haciendo pequeños arreglos que he ido dejando para estos días de lluvia. Y lo màs importante, por fin he podido conectar el móvil al wifi por primera vez desde que salí de España, vaya compra que hice con el LG, no da màs que problemas, también se le ha estropeado la cámara de fotos.
Ahora con wasap he visto la que està liando mi querido grupo PATEANDO, del que la mitad están ya en Asturias y que luego irán a Ciudad Rodrigo donde ya se unirá el grupo casi al completo. Y yo aquí tan lejos..... Una pena no estar allí con vosotros. Yo ya estoy a 300 kms. de la Selva Negra y sería una lástima no ir. Y mira que allí llueve hoy, mañana también, el lunes no, pero acabo de mirar y el martes vuelve a estropearse para otros dos días. En fin, que no descarto nada, aquí llevo toda la mañana dándole vueltas a la cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario